martes, 21 de mayo de 2013

Su ausencia por las noches.



Se entraba ya de mañana, cuando todos se estaban levantando. Noche tras noche lo esperaba en la cama para que me hiciera compañía, pero el ambiente nocturno le parecía más interesante, pasear tranquilo, pasar el rato con alguien, y aunque a veces no le iba muy bien y terminaba en alguna pelea, nunca dejaba de disfrutar de la oscuridad de la calle. Llegaba cansado a casa, tomaba un poco de agua y se acostaba en el espacio caliente que le dejaba en la cama. Se enroscaba un poco y suspiraba feliz porque ya podía descansar. Yo le daba un beso de despedida, le hacía un poco de cariño y me iba contenta porque había regresado, y se quedaría al menos un día más. 


Él, despreocupado, se pasaba el resto de la mañana ronroneando.

sábado, 2 de febrero de 2013

Aveces se olvida como hablar, las palabras quedan presas en el pensamiento y salen malas, o simplemente no salen. ¿Cuántos discursos sobreelavorados han quedado en el cuartucho oscuro de una mente acorraladora?. Aveces se olvida como escuchar, las palabras chocan contra el muro, rebotan. ¿Cuántas frases habran quedado flotando, deseando ser atrapadas?.